domingo, diciembre 16, 2007

Pequeñas desventajas de los altos


Ser alto no siempre es una ventaja. Aunque debería agregar, ser alto en este país, no siempre es una ventaja.

Veamos:

1. Las rodillas!!
Todo aquél que haya viajado frecuentemente en una combi sabrá que los asientos de estas no tienen una formal y bondadosa distancia estándar entre sí. Bueno, entonces podrá entenderse que los que tenemos el hueso fémur más largo que el promedio sufrimos lo indecible cada vez que nos vemos obligados a viajar así. El saldo: siempre las rodillas de los pantalones terminan estiradas, sucias y arrugadas. He pensado alguna vez la cantidad de estrés que uno te traga en este tipo de viajes infrahumanos, en general, en un viaje corriente de combi, me refiero a sumarle el ruido estruendoso - porque eso nunca suele ser música - que ponen en las radios, el esmog, el mal trato, la conducción temeraria del chofer, pero eso es otro tema.

2. Las zapatilla, no, las zapatillas no!!
Se entenderá también que ser proporcionalmente alto implica que nuestros pies abarquen mayor área de superficie, ergo a uno siempre termina por pisarle los pies algún despistado, por bautizarle las zapatillas que estuvieron incólumes antes de salir de casa.

3. La joroba
Es algo crónico, casi inevitable, debido a que lo común es que tu interlocutor sea menos alto, y sobretodo si eres medio sordo y tienes que acercar el oído para no perderte nada.

4. Árboles y puestos ambulantes
Mencionaré hechos específicos:
Hay una parte del camino para entrar a la universidad que siempre me molestó. Era (hablo de tiempo pasado porque pronto iré con menos frecuencia) hacia una de las puertas laterales, que tenían siempre sus árboles muy crecidos (aunque de flores muy curiosas) que literalmente se desparramaban a través de las rejas que separan hacia la calle donde justamente se encuentra la vereda. Por lo que siempre tenía que agacharme para pasar, a diferencia de la gente común que solo inclinaba un poco la cabeza o que incluso ni le fastidiaba el problema, hasta que opté por andar por la pista debido a que nunca podaban ésos árboles.

En cuanto a los puestos ambulantes, hablo de esos que han evolucionado, digamos hacia un nivel “conchudamente mayor” y que “toman prestado” la luz de otros lugares, suelen, por lo menos donde yo vivo, cruzar el disimulado cableado por entre las cabezas de los transeúntes. Transeúntes corrientes, estándares, homólogos, no transeúntes que rompan la regla como lo hacen sujetos similares al que escribe. Consecuencia: otra vez me obligan a convertirme en automóvil como en el caso anterior.

Moraleja: los altos no acabamos donde termina la cabeza de la gente común.

5. Oye, no me tapes!
Siempre que un tipo alto se sienta en un salón de clase, un cine, una conferencia, o cualquier otro tipo de reunión humana que implique un puñado de personas sentadas mirando hacia un lugar en especial, uno se debe agachar un poco para no estropear la vista al que se sienta atrás. Hablo de la raza de altos no desconsiderados.

6. El altote pues
Siempre la gente nos recuerda (nótese que ya estoy hablando como si fuese una sociedad) como “el tipo alto”, “el altooote”, “uno alto así, asá” y no por otras cualidades que tengamos. Claro que entiendo que es común denominar a alguien por una característica física cuando no se le conoce mucho. Mantengo al margen los apodos, sobrenombres, chapas o como quiera llamarse porque eso sí es otra historia que no me hace gracia contar cuando el objetivo de todas ellas soy yo.

7. Malo para las escondidas
Recuerdo que cuando era niño jugábamos a las escondidas con mis hermanos y bueno, se entenderá que siempre era un desafío innovar un escondite que albergara mis dimensiones, yo no fui nunca un superbebé y mis hermanos tenían los mismos genes que yo, sin embargo yo aún así siempre fui el más alto de los tres y siempre supe que la gente promedio tenía cierta ventaja en algunas cosas.

También está el caso de que no suelo pasar desapercibido entre la gente, hablo en general, soy malo para “solapearme” (atención: se está evolucionando el idioma español en este blog ), siempre se me va encontrar, así este entre un mar de gente, me hubiesen expulsado de una agencia de espías. Lo digo porque mi personalidad es de sujeto que prefiere “perfil bajo”.

8. No corras
Suele ocurrirme que cuando camino con alguien, la otra persona se agota más rápido porque mientras yo camino, mi acompañante esta corriendo. Entonces de vez en cuando debo recordar desacelerar el paso, porque sino es un efecto dominó: yo noto que la otra persona camina aceleradamente, inconcientemente aumento la velocidad puesto que creo erróneamente que tiene prisa, la otra persona acelera también para alcanzarme, luego paramos en seco, entonces pregunto “Por qué estamos corriendo?”, “No sé, porqué estas corriendo tú?”,me dirá. Habré entendido que soy alto y que recorro más terreno con menos gasto energético.

Tengo que admitir que es cierto que muchas desventajas pueden convertirse en una ventaja para ciertas cosas. Y sé que mucha gente envidia o anhela una estatura como la mía. Eso no quita que en ciertos momentos de mi vida, quizás sentado en una combi, quizás agachándome para esquivar un obstáculo, quizás cuando alguien señaló con un dedo hacia mí para que todos voltearan, quizás en momentos como esos yo halla envidiado a los “chatos” .

2 comentarios:

Yamila Anahí dijo...

Hola!
acá me llegué por tu blog
estaba buscando unas cosas acá toy

muy buen post ese jeje, sobretodo cuando yo estoy en el lado contrario.
Los bajitos también tenemos desventajas xD pero ventajas q no tienen lo alto y así asá

me gusta como escribis, se hace interesante leer


wenou espero q andes bien
voy a seguir lo q empecé xD

Yami

corali.urbina@gmail.com dijo...

Ser alto puede ser un problema.. pero ser mujer alta y tener el problema de los pies directamente proporpocionales al tamaño estropean la posibilidad de usar zapatos lindos!